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Guía de lactancia

Para muchas madres primerizas amamantar a su bebé es una de las experiencias más asombrosas de la maternidad: por primera vez, son ellas las que alimentan a su pequeño. Dicho esto, es importante ser completamente sinceros sobre la lactancia: aunque es un acto natural, no siempre se consigue dar bien el pecho de forma totalmente espontánea.

En el pasado, las madres primerizas contaban con madres y abuelas que les enseñaban cómo tenían que dar el pecho, por lo que probablemente sabían hacerlo «de forma natural», pero porque se lo habían enseñado. Hoy en día, muchas madres primerizas reciben un curso intensivo en el hospital, inmediatamente después del nacimiento del bebé, sobre cómo dar de mamar. Por desgracia, estas indicaciones pueden no ser suficientes.
Dar el pecho requiere paciencia y práctica. Si, por ejemplo, te cuesta que tu bebé se agarre al pezón o ves que dar de mamar a tu hijo te provoca dolor, busca ayuda de otras madres, pregunta a tu enfermera o a tu matrona o haz un curso en el hospital o en otro centro asistencial. La lactancia es buena tanto para ti como para tu bebé, pero debe ser algo placentero, no motivo de preocupación ni lágrimas.

Empieza cuanto antes

El momento ideal para iniciar la lactancia es, siempre que sea posible, justo después del parto, cuando el bebé está despierto y su instinto de succión es fuerte. Aunque aún no producirás leche, en ese momento tus pechos tendrán calostro, un líquido que contiene anticuerpos.

Colocación correcta

La boca de tu bebé debe estar bien abierta y tu pezón debe estar bien dentro de su boca, tanto como sea posible; así evitarás que te duelan los pezones. Para dar con una posición que te resulte cómoda para dar el pecho puede ser de ayuda una enfermera, una matrona u otra persona con conocimientos del tema. Si te molesta mucho, es probable que tu bebé no se lo haya metido bien en la boca.

Dale el pecho a demanda

Los recién nacidos necesitan mamar a menudo, cada dos horas más o menos, y no siguiendo un horario estricto. Darle el pecho a demanda estimulará la producción de leche. Más adelante, tu bebé seguirá una rutina más previsible, pero como la leche materna se digiere mucho mejor que las leches de fórmula, las tomas de los bebés alimentados con leche materna suelen ser más frecuentes que las de los bebés alimentados con biberón.

Hinchazón de pechos

Como madre primeriza, es normal que produzcas mucha leche, por lo que puedes notar tus pechos grandes, duros y doloridos durante unos días. Para aliviar esta hinchazón, debes alimentar a tu bebé frecuentemente y a demanda hasta que tu cuerpo se regule y produzca solo lo que tu bebé necesita. Mientras tanto, habla con tu médico, enfermera o matrona; te dirán si puedes tomar analgésicos, aplicarte compresas templadas en los pechos durante unos minutos antes de dar el pecho para estimular el flujo de leche o aplicarte hielo en los pechos durante 10 minutos antes o después para aliviar aún más el dolor.

Nada de suplementos

No des a tu bebé agua con azúcar ni otros suplementos si tienes la impresión de que no estás produciendo leche suficiente. Esto podría quitar a tu bebé las ganas de mamar y, en consecuencia, iría disminuyendo la producción de leche en tus pechos. Cuanto más des el pecho a tu bebé, más leche producirás. Si te preocupa que tu bebé pueda no estar bien alimentado, habla con tu médico.

Retrasa el uso de pezoneras, tetinas y chupetes

Retrasa el uso de pezoneras, tetinas y chupetes: Lo mejor es esperar una semana o dos antes de darle un chupete para que no se sienta confundido. En cuanto a las pezoneras, tu bebé tendrá que succionar de forma distinta a cómo lo hace si no te las pones. Succionar de una tetina también puede confundir a tu bebé, haciendo que le resulte más difícil mamar.

Usa discos de lactancia

Para eliminar esas incómodas pérdidas de leche entre tomas, utiliza discos de lactancia, como los superabsorbentes y almohadillados Discos de Lactancia Johnson’s® baby.

Regurgitación

Es normal que los bebés regurgiten durante las tomas o después de ellas. La mayoría de los bebés habrá dejado de hacerlo cuando cumplan su primer año de vida. Aunque la regurgitación es algo habitual, consulta a tu médico si tu bebé no gana peso, vomita de forma constante (en lugar de simplemente regurgitar), no quiere comer o ves otros signos que indiquen un problema.

Grietas

Es posible que al principio del periodo posparto se te agrieten los pezones. Tu médico, enfermera, matrona o especialista en lactancia te aconsejarán qué debes hacer. Si se te agrietan los pezones, acláralos con agua corriente después de dar el pecho a tu bebé y límpialos suavemente todos los días. También puede venirte bien aplicarte una crema o una pomada inocua específica para los pezones. Si no se te curan las grietas o si hacen que dar el pecho te resulte molesto, no dudes en consultar a tu médico, enfermera o matrona.

Vigila la aparición de infecciones

Los síntomas de una infección en las mamas incluyen fiebre, bultos dolorosos y enrojecimiento de los pechos. Ve al médico inmediatamente si tienes estos síntomas.

Come bien y descansa

Las madres que dan el pecho a sus pequeños deben seguir una dieta equilibrada y nutritiva que, por lo general, debe contener 500 calorías extra al día. No tomes bebidas que contengan cafeína y evita el alcohol. Además, asegúrate de tomar mucho líquido (entre 6 y 8 vasos) todos los días. El descanso y la calidad del sueño también son esenciales para que mantengas un buen estado de salud.

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