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Jugar con tu niño a partir de los 18 meses

A partir de los 18 meses más o menos los niños están empezando a descubrir cómo funciona este mundo grande, emocionante y complicado, usando sus cuerpos para explorarlo todo, desde el suelo de la cocina hasta la caja de arena.

Estar plenamente en modo explorador le da a tu hijo aún más oportunidades de estimular sus sentidos. Los procesos cerebrales que intervienen en el aprendizaje se ven potenciados cuando se estimulan varios sentidos en lugar de solo uno, por lo que ahora los juegos pueden contribuir aún más a su desarrollo cognitivo.

Tu pequeño aprende a comunicarse mejor con gestos, sonidos y palabras. Además, está aprendiendo a mantenerse de pie y a andar hacia delante y hacia atrás. Lo que es más: pronto correrá, saltará y trepará. También utilizará los dedos y las manos para explorar de maneras más complejas (así que asegúrate de que está en forma para hacer algo de ejercicio).

Cada niño tiene un estilo diferente para explorar. A algunos les gusta mucho la acción. Otros disfrutan con juegos más tranquilos y se divierten más con momentos de juego calmados. Prueba algunos de los juegos que te recomendamos a continuación y descubre qué le gusta más a tu hijo. 

Correr, trepar y juegos de acción

Los juegos clásicos, como jugar al corro mientras cantan una canción infantil, suelen gustarles a todos los niños y les animan a moverse, cantar, escuchar, turnarse y colaborar entre ellos. Como siempre, ir al parque o quedar con otras madres para que tu hijo juegue con sus amiguitos le dará oportunidades para correr, trepar y jugar con otros niños. Cuando llueve, puedes crear una pista de obstáculos en el interior de la casa o a montar una tienda de campaña y contar un cuento.

Hagámoslo una y otra vez

Con las repeticiones, los niños descubren cómo las cosas se combinan y funcionan. Pueden llenar una caja con juguetes y volcarlos una y otra vez para que comprenda los conceptos de «vacío» y «lleno» y de «dentro» y «fuera». Además, posiblemente tu hijo quiera que le cuentes el mismo cuento o le cantes la misma canción una y otra vez. Este tipo de repetición lo ayuda a saber qué esperar y le da una sensación de seguridad y control. Lo que es más, le ayuda a dominar nuevas habilidades y refuerza su confianza en sí mismo.

Ponerle nombre a una canción

Como tu hijo aprende mediante la imitación, le encantará cantar canciones y que le leas libros con palabras que rimen. Es más fácil aprender palabras cuando riman o se les pone música. Para que juegue contigo, prueba a detener una canción cuando la estéis cantando o escuchando. ¿Sabe lo que dice a continuación? Baila con él al ritmo de la música y ejercita sus brazos y sus piernas. Es una forma estupenda de ayudarle a que se exprese y a que experimente la libertar de moverse.

Manos ocupadas

Para los niños, gran parte de la exploración consiste en descubrir cómo hacer que las cosas funcionen. Usan los dedos y las manos para apretar botones, meter objetos en cajas y vaciarlas, y pasar páginas. Si conoce los conceptos de «empujar» y «tirar», tu hijo podrá reproducir música o disfrutar de un libro que le encanta. Además, es posible que a tu pequeño también le guste pintar con los dedos, colorear, jugar con plastilina o exprimir agua de una esponja. 

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